LOADING ...
Personas
26/06/2018

Rossi rueda en Maranello

El nueve veces campeón del mundo prueba el Ferrari 488 Pista

El palmarés de Valentino Rossi habla por sí solo: sus nueve campeonatos del mundo de motociclismo nunca han sido superados. A principios de la década de 2000, hubo insistentes rumores acerca de la posibilidad de que Rossi diera el salto de MotoGP a la Fórmula Uno. Incluso probó un Ferrari en Maranello, y aunque decidió seguir compitiendo sobre dos ruedas, sigue vivo el recuerdo de su incursión en el mundo de las cuatro ruedas.

Por eso no necesitó instrucciones en su regreso a Fiorano. «Lo recuerdo», dice, sin dudarlo. «Solo dime en qué parte del circuito debes levantar el pie por el ruido…»

Rossi no está en Fiorano para pilotar un coche de Fórmula 1, sino para probar algo que para muchos es lo siguiente mejor: el nuevo Ferrari 488 Pista, un deportivo de carretera perfeccionado por la experiencia de los circuitos. El piloto de pruebas Salvatore Prestigiacomo presenta el coche a Rossi, que se pone al volante rápidamente llevando su nuevo y distintivo casco de tema mexicano.

Salvatore se acomoda al lado de Il Dottore —el Doctor, como se apoda a Rossi en Italia— y los dos salen a dar una vuelta de reconocimiento. Como el profesional que es, Rossi se lo toma con calma, sintiendo el coche, echando un vistazo a las líneas. Luego pasa la línea de salida para completar su primera vuelta e inmediatamente sube el ritmo. Rossi y el 488 Pista han conectado. Es hora de seguir adelante.

El Pista es tan comunicativo que lo hace todo excepto hablar. Rossi tampoco habla mucho, concentrándose en silencio: el aullido del V8 es interrumpido solo por las risas que resuenan tras otro giro glorioso.

El 488 Pista tiene 720 caballos, pero lo más atractivo para Rossi es el mágico chasis del coche, que incorpora una ingeniería secreta inspirada en la Fórmula 1. Es un ejemplo de estabilidad y equilibrio, y el campeón se integra sin dificultad en la máquina. Salvatore no puede enseñarle nada: se baja del vehículo y disfruta del placer de ver al piloto en acción.

Pasan más vueltas, y luego unas cuantas más, y Rossi sigue adelante. Finalmente, a regañadientes, regresa a boxes. Salvatore abre la puerta. «¡Es genial!», exclama el Doctor. Los ingenieros que han dedicado tanto tiempo al desarrollo del 488 Pista se reúnen para escuchar su veredicto.

 

«Puedes olvidarte del turbo, ni siquiera puedes sentirlo». El V8 es «como un motor atmosférico con un montón de caballos». Attilio Pietroni, quien ha diseñado el motor, irradia con orgullosa satisfacción.

Stefano Varisco, que ha liderado el desarrollo de la aerodinámica, explica a Rossi algunos de los detalles: el S-Duct en la cubierta delantera, el conducto de aire de refrigeración del motor cerca de las luces traseras. Stefano pasa a hablar del difusor; Valentino y él se tumban para estudiarlo en profundidad y comentarlo. El detalle nunca es demasiado para él.

En el garaje de Valentino hay un 458 Italia. El brillo de sus ojos admirando el 488 Pista hace pensar que quizá pronto se le una el último gran deportivo de Ferrari inspirado en el deporte automovilístico. Los pilotos siempre quieren lo último, lo mejor. El piloto de motociclismo con más triunfos de todos los tiempos sin duda corre ahora... para conseguir su propio 488 Pista.