LOADING ...
Personas
23/06/2017

Una Vuelta en el 288 GTO

El aristocrático Ferrari de época de Lord Pembroke

Para el decimoctavo Conde de Pembroke, los coches son una vocación. Un hombre cuyo abuelo utilizaba un coche de carreras de época como medio de transporte diario a principios del siglo 20 en Londres, no puede no llevar la pasión por los coches raros y rápidos en la sangre.

 

La residencia ancestral de William Herbert, Lord Pembroke, es Wilton House, una elegante mansión inglesa sumergida en la verde campiña del suroeste de Wiltshire. Es famosa por su extraordinaria colección privada de pinturas y esculturas, pero nosotros hemos venido a ver lo que oculta el antiguo picadero contiguo a la casa.

En el centro de lo que hoy es un garaje de última generación, rodeado por una mezcla ecléctica de coches de carreras históricos, superdeportivos modernos y clásicos de la posguerra, hay un 288 GTO casi en perfectas condiciones.

 

Homologado para competir en una nueva serie de carreras de coches del Grupo B que nunca se llegó a realizar, el 288 GTO era un bólido purasangre sin permiso de circulación. Al final, se fabricaron unos 272 ejemplares, vendidos como coches particulares homologados para circular por carretera.

 

En homenaje al 308 GTB del que deriva, en el 288 GTO se utilizó Kevlar y compuestos de carbono para crear una carrocería más larga, más ancha y más ligera que albergaba un V8 doble turbo de 2,9 litros, montado longitudinalmente y con una potencia máxima de 400bhp.

Lord Pembroke ha conducido el 288 GTO a través de Europa Foto: Harry Grindrod 

Prestaciones desconcertantes para los estándares de mediados de los años 80: una aceleración de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y una velocidad máxima muy superior a los 300 km/h. Una creación de primerísima calidad.

 

Hoy en día, el GTO sigue asombrando. De alguna manera, este coche de 30 años ha conseguido no envejecer y se mantiene tan fresco e impactante en su elegancia compacta y agresiva como la primera vez, en 1984.

 

El motor arranca sin titubear, con un rugido que resuena en las altas paredes de piedra del establo mientras salimos lentamente hacia la luz del sol. Lord Pembroke es un verdadero apasionado de los coches. Ha recorrido toda Europa con el GTO, ha ido a Le Mans, ha cruzado al paso Stelvio y pasó por el circuito de Nürburgring en su camino de vuelta a casa, y cualquier excusa es buena para dar salir a dar una vuelta por los alrededores.

 

Del doble escape de tipo trompeta sale una llamarada hacia la gran cancela de forja mientras el GTO se aleja de Wilton, chisporroteando y repiqueteando.

Lord Pembroke con el 288 GTO fuera de Wilton House Foto: Harry Grindrod 

«A pesar de que sólo llevo tres años con él, es muy especial para mí, porque no sólo es absolutamente impresionante —y un icono de la historia de Ferrari— también es el mejor coche que he conducido nunca. No hay nada tan impetuoso y emocionante.»

 

La originalidad de este ejemplar, con pocos kilómetros, es increíble, es como si entraras en el túnel del tiempo. El olor a cuero viejo, la sensación al tacto de las fibras artificiales ligeras, el rugido de un V8 a pocos milímetros detrás del mamparo. Todo es absolutamente embriagador.

 

A medida que comenzamos a devorar kilómetros a un ritmo asombroso por la solitaria campiña británica, Lord Pembroke confiesa sentir un profundo respeto por este esta piedra millar del automovilismo.

 

«La primera vez que la conduces estás un poco aterrorizado», comenta a medida que las revoluciones suben y la vegetación se ve borrosa. Va rápido y seguro curva tras curva, en el recorrido en forma de H. «La idea que uno se hace nunca coincide plenamente con la realidad de la primera experiencia, pero una vez que te acostumbras te das cuenta de lo espectacular que es.»



Personas
Recordamos al músico de jazz y piloto de carreras Ferrari Allen Eager Leer más 
06/04/2017
Personas
El fotógrafo Paul-Henry Cahier selecciona sus mejores fotografías Leer más 
03/05/2017