Personas

Un 812 Superfast para una estrella

Un 812 Superfast para una estrella

La estrella del baseball Mariano Rivera visita Maranello para configurar su 12 cilindros
Texto

Texto: Davide Marchi

“¿De cero a cien? Puede que sea más rápido yo, pero mi velocidad se desvanece de inmediato. Sin embargo, un Ferrari no se para nunca …” Mariano Rivera es una leyenda viviente del baseball, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, capaz de lanzar una bola —su famosa cutter— a más de 150 km/h.

 

El jugador, nativo de Panamá, pero trasplantado en Nueva York, vino a Maranello para personalizar el 812 Superfast que se ha comprado. Y, en este ocasión, ha tenido la oportunidad de visitar la fábrica: «No me la imaginaba así. Obviamente sabía que no iba a ser un lugar como los demás, pero la mezcla de alta tecnología y artesanía que se ve aquí es algo excepcional. 

<span style="font-family: Arial, sans-serif; ">Mariano Rivera durante su visita a Maranello, firmando una pelota de b&eacute;isbol</span>
Mariano Rivera durante su visita a Maranello, firmando una pelota de béisbol

Además, pasando a las líneas de producción y viendo a las personas que trabajan allí, uno se da cuenta de que Ferrari es un gran equipo, animado por la pasión y la dedicación. Durante esta visita he comprendido por qué solo aquí puede nacer un coche tan especial».

 

Rivera es un campeón. Empezó a jugar a baseball en Panamá, pero gracias a su férrea voluntad consiguió destacar y lo ficharon los juveniles del New York Yankees, el equipo para el que ha jugado durante toda su carrera.

 

«Creo que se trata de una cuestión de pasión, determinación y dedicación. Son los mismos valores que veo en Ferrari. Sé que Enzo no tenía una familia especialmente grande y, sin embargo, mira lo que ha logrado… Para llegar lejos hay que tener una sana inquietud y la bendición del señor. Todo parte de una visión, que se abre camino dentro de ti y se hace cada vez más clara.

Rivera lanzando para los New York<span style=" font-family: Arial, sans-serif;">Yankees</span><em style=" font-family: Arial, sans-serif;">Photo: Getty Images</em>
Rivera lanzando para los New YorkYankeesPhoto: Getty Images

Se convierte en tu objetivo, en tu idea principal, y tu pasión, determinación y dedicación son las armas necesarias para que esta visión se vaya materializando cada vez más. Nunca hay que cejar en el esfuerzo por lograr nuestros objetivos porque nada se consigue sin esfuerzo y sacrificio, y nada está libre de obstáculos.

 

Los obstáculos no cuentan, cuenta la actitud con la que los afrontas, tienes que hacer que las cosas ocurran».

 

Después de la visita a la fábrica, Rivera pasó a la pista donde pudo probar un 488 Spider: “¡Una experiencia increíble! Yo conduzco mi Ferrari California de forma deportiva y agresiva, pero respeto siempre el código de circulación porque allí no se juega. Es la primera vez que he tenido un circuito a disposición: primero como acompañante, junto al instructor, y, luego, al volante. Lo he pasado en grande. Poder girar el volante y pisar el acelerador sin temor alguno me ha dado una descarga de adrenalina increíble, parecía como si hubiera vuelto al campo …»

 

Más tarde, el as de los diamantes, que pudo ver de cerca los coches de F1 Clienti y el magnífico FXX K con más de mil caballos, fue recibido en la Atelier donde personalizó su 812 Superfast. «Me ha encatado la experiencia. En la Atelier trabajan personas que son capaces de transformar tus sensaciones en elementos concretos, materiales valiosos, colores insólitos, equipamientos especiales.

 

Te ayudan a diseñar el coche verdaderamente como lo quieres, tienes la sensación de estar viéndolo nacer».

<span style="font-family: Arial, sans-serif; ">Rivera discute su amor por Ferrari durante su visita</span>
Rivera discute su amor por Ferrari durante su visita

En cuanto al primer viaje con su nuevo Ferrari, Rivera aún no tiene las ideas muy claras: “No sé dónde iré la primera vez que me ponga al volante. Hay tantos lugares en las afueras de Nueva York que son maravillosos para conducir …

 

Pero me imagino esta escena: yo llamo a mi mujer, le abro la puerta y nos vamos. Dejamos a los niños en casa y nos vamos a dar una vuelta, no importa donde, solo ella y yo, y la música del 812 Superfast, el rugido de su motor. ¡Que ganas tengo de conducirlo…!”

Ferrari