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1961: primer título de constructores de Formula 1

1961: primer título de constructores de Formula 1

La innovación y los avances técnicos otorgaron a Ferrari el campeonato de constructores de F1, pero la tragedia empañó la alegría del momento

1961 significó una revolución para la Formula 1. El nuevo reglamento obligaba a utilizar únicamente motores de aspiración con una cilindrada máxima de 1500 cc. Básicamente era el límite de cubicaje adoptado para la Formula 2 de 1957 a 1960. El peso mínimo de los monoplazas (con todos los líquidos, pero sin carburante) era de 450 kg. El cambio de reglamento puso a las escuderías inglesas en pie de guerra, a pesar de que se había comunicado con mucha anticipación, y amenazaron con boicotear el mundial, pero finalmente se echaron atrás.

Quien sí había preparado a fondo la nueva temporada era la escudería Ferrari que, avalada por su experiencia en Fórmula 2, se mostró de inmediato como el equipo a batir. En el invierno que transcurrió entre 1960 y 1961, nació el Ferrari 156. El ingeniero Carlo Chiti, director técnico, sabía que habían hecho un magnífico trabajo. Junto a él emergía la figura de Mauro Forghieri, con un futuro más que prometedor.

Olivier Gendebien durante el GP de Bélgica de 1961 <em>Foto: Getty Images</em>
Olivier Gendebien durante el GP de Bélgica de 1961 Foto: Getty Images

Enzo Ferrari se convenció de que, parafraseando un conocido refrán italiano citado por el fundador de la marca, “los bueyes sí podían ponerse detrás del carro” y el Ferrari 156 se diseñó con capacidad para alojar dos versiones del V6 de aspiración de 1500 cc que se diferenciaban en el ángulo existente entre las bancadas (65° y 120°). Por lo demás, ambas versiones tenían doble árbol de levas en cabeza, con dos válvulas por cilindro, y estaban alimentadas por carburadores Weber.

El nuevo modelo tenía un chasis tubular, frenos de disco Dunlop en las cuatro ruedas y suspensiones independientes con trapecios deformables, muelles helicoidales y amortiguadores telescópicos. Tenía una caja de cambios de 5 marchas y pesaba alrededor de 470 kg. Su línea, que ofrecía una imagen agresiva a la vez que elegante y experimentó leves modificaciones y adaptaciones en el curso de la temporada, quedó grabada en el imaginario colectivo: el morro, conocido como “nariz de tiburón” por sus inconfundibles tomas de aire frontales, es y seguirá siendo uno de los ejercicios de estilo más relevantes y valorados de la historia del automovilismo.

Wolfgang Von Trips, al volante del Ferrari 156 # 4, en el Gran Premio de Italia de 1961 en el Autodromo Nazionale en Monza <em>Foto: Getty Images</em>
Wolfgang Von Trips, al volante del Ferrari 156 # 4, en el Gran Premio de Italia de 1961 en el Autodromo Nazionale en Monza Foto: Getty Images

La temporada fue todo un éxito. Ferrari conquistó el primer Título de constructores de su historia relegando al segundo y tercer puesto a Lotus y Porsche respectivamente. En cuanto a los pilotos, el título se quedó por primera vez en los Estado Unidos gracias a Phil Hill.

Sin embargo, la consagración del éxito se produjo en un clima de tristeza general a causa del terrible accidente que, justo en el Gran Premio de Italia, costó la vida al otro piloto de la escudería, Wolfgang Von Trips, y a 14 espectadores. El 156 del alemán se tocó con el Lotus de Jim Clark y, tras chocar contra el terraplén, acabó cayendo sobre el público.

En señal de duelo, la Scuderia Ferrari no participó en la última carrera de la temporada, que se celebraba precisamente en Estados Unidos.

 

 

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