Pasión

<em>Photo: Aldo Soligno</em>

El color del amor

La devoción que comparten por la marca del Cavallino Rampante es la piedra angular del matrimonio entre Stephanie e Ian Coburn y, en el camino recorrido para materializar su pasión, han hecho historia...
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Brett Berk

Stephanie e Ian Coburn son almas gemelas. “Hacemos todo juntos”, afirma Ian, de 45 años. Viven cerca de Nashville, Tennessee, lugar al que se mudaron tras dos décadas de éxito en Silicon Valley para llevar un ritmo de vida más pausado. En la actualidad, ambos trabajan como inversores privados y comparten su amor por Ferrari. “Descubrimos Ferrari juntos, y juntos nos enamoramos de la marca. No va solo de los coches, va de la experiencia. De la sensación de pertenecer a una marca muy especial, profundamente histórica, y de todo lo que hacen para que evolucione”.

Compraron su primer Ferrari, un 458 Italia, en 2012. Desde entonces, han adquirido algunos más, incluidos un 812 Superfast, un 488 Spider y un 488 Pista Spider. Pero su verdadera pasión son los Ferrari personalizados mediante el programa Tailor Made.

Stephanie Coburn boarding her 458 Speciale in 'Rosso Coburn'.<em>Photo: Aldo Soligno</em>
Stephanie Coburn boarding her 458 Speciale in 'Rosso Coburn'.Photo: Aldo Soligno

Esta fórmula permite a determinados propietarios trabajar con un diseñador personal (Personal Designer) para crear un vehículo de diseño exclusivo. Ian cuenta que descubrieron la posibilidad de personalizar los coches en 2013, en el Salón del automóvil de Frankfurt: “Habíamos pedido un 458 Speciale, así que decidimos utilizar la opción Tailor Made”.

En Frankfurt, Ferrari enseño a los Coburn varias muestras de color. Curiosamente, el tono que más les gustó no tenía nombre, pero no prestaron atención al hecho. Sin embargo, seis meses más tarde, sucedió lo mismo en Maranello durante una reunión de diseño. Se lo comentaron al diseñador, que giró la muestra y escribió algo en el reverso: Rosso Coburn (rojo Coburn). Habían hecho historia. Ahora, la pareja tenía su propio color Ferrari, un tono que, desde entonces, han pedido otros clientes de la marca. “Es lo mejor del programa Tailor Made”, afirma Ian con entusiasmo. “Tienes una buena idea y ellos la convierten en excepcional”.

El Speciale lucía también una franja en colores gris y plata, un detalle que se incorporó también a su siquiente proyecto Tailor Made, un F12tdf. Ian afirma que estaba inspirado en el tono "plata" monocromo de un modelo 275GTB vintage de los años 60. “Dado que muchos de los rasgos de estilo del tdf proceden de los coches de ese periodo, quería rendirles homenaje de la misma forma que lo hacían los diseñadores”, explica Ian. Volvieron a Maranello y, tras algunas pruebas, consiguieron encontrar el tono perfecto. “Quedaba registrado”. Lo llevaron al exterior para contemplarlo con luz natural y resultaba perfecto. ¿El nombre? Grigio Coburn (gris Coburn). Ian admite que se sienten muy honrados por ello.

Ian Coburn at the wheel of his F12tdf, with Poltrona Frau leather seating adorned in grey and black.<em>Photo: Aldo Soligno</em>
Ian Coburn at the wheel of his F12tdf, with Poltrona Frau leather seating adorned in grey and black.Photo: Aldo Soligno

Ahora, la pareja visita Italia con frecuencia para asistir a los eventos del Cavalcade, el gran premio de Fórmula 1 de Monza y los actos de conmemoración del 70o aniversario de Ferrari en Maranello. También asistieron al almuerzo de Portofino del año pasado y visitaron la maravillosa localidad costera de la que toma su nombre. Incluso han disfrutado de una estancia en Casa Enzo Ferrari, la antigua residencia del fundador de Ferrari en Fiorano. Ian está deseoso de volver a Fiorano: “Definitivamente es territorio sagrado”, afirma con rotundidad.

A lo largo de sus frecuentes visitas a Italia, se han ido enamorando del paisaje del Bel Paese, así como de la comida y el vino italianos. Ian es un gran aficionado a la cerveza, pero quería encontrar una alternativa italiana que le gustase. Así que la pareja probó el vino local y “les encantó”. Tanto, que ahora son socios del club de una bodega en la Toscana y la visitan todos los años para realizar catas. 

Pero nada supera la sensación de regresar a Nashville. “Algunas de las mejores carreteras que he conocido para conducir están justo al lado, como la ruta Natchez”, señala Ian. Llevan allí cada coche nuevo que reciben para habituarse a su potencia. “Es una forma muy responsable de acostumbrarnos y disfrutar de los vehículos”. Y, por supuesto, de pasar un buen rato juntos.

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