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Historia de la fotografía: Cuando Enzo y Gilles rieron juntos

Historia de la fotografía: Cuando Enzo y Gilles rieron juntos

Como esta imagen puede demostrar, a Enzo Ferrari le encantaba Gilles Villeneuve. Hoy vamos a contar la historia que se esconde tras esta fotografía
Texto

Richard Aucock

En la década de 1980, Enzo Ferrari prefería no visitar circuitos de competición, a excepción de Fiorano. Había tenido momentos muy buenos, pero muchos otros habían sido malos, como la colisión de algunos de sus coches o la pérdida de pilotos legendarios. Pasaba los días de competición en casa o en la fábrica, escuchando las noticias que sus personas de confianza le retransmitían por teléfono desde el circuito. Sin embargo, tras haber pasado casi una década alejado de las pistas, un cálido día de julio Enzo decidió volver. Lo hizo en el circuito de Imola, llamado así por su hijo Dino, quien solo unos meses después sería el anfitrión del Gran Premio de Italia de 1980. Llegó sobre la hora de la comida, a tiempo para ver al equipo probar el T5 de 1980, con el aclamado piloto Gilles Villeneuve al volante.

 

Esta icónica imagen, fácilmente reconocible para aquellos que han visitado la Ferrari Driver Academy, captura una escena de aquel día. En esta imagen en blanco y negro podemos ver la calidez y la conexión entre las mentes de estos dos hombres, más allá de una simple relación entre propietario del equipo y piloto, o entre jefe y empleado. Los dos hombres están riendo. A Enzo le encantaba Gilles, que, al parecer, le recordaba a su primer favorito, Tazio Nuvolari. Los dos eran rápidos, brillantes, intrépidos y unos apasionados del deporte. Gilles parece relajado, muy cómodo en compañía de Enzo. Está claro que el respeto es mutuo. Algunos han supuesto que Gilles sujeta una botella de champán y que es la conversación que le sigue a una victoria en la pista, pero Ferrari no rompió su regla, y nunca vio ganar a Villeneuve. De hecho, lo que está bebiendo el canadiense es agua porque tenía calor.

Gilles Villeneuve fue el conductor más carismático y dramático de su generación <em>Foto: Giorgio Lotti</em>
Gilles Villeneuve fue el conductor más carismático y dramático de su generación Foto: Giorgio Lotti

No importa que se trate de Italia en julio: Enzo no se desprende de su inmaculado traje y corbata. Este atuendo contrasta con el mono sucio de Villeneuve. Probar los coches de Fórmula 1 es un arduo trabajo, y en general muy poco atractivo, ya que significa dar una vuelta tras otra, intercalándolas con los momentos en los boxes. No da tregua. Según testigos presenciales, hablaban en francés en vez de en italiano. Este pequeño detalle es una prueba del respeto que Enzo tenía por el piloto francocanadiense (Ferrari era políglota, un talento del que dependía cuando recorría Europa durante sus años de competición automovilística). Además, ambos estaban sentados en sillas plegables, como iguales. Fuera del plano quedan el editor de la revista Autosprint, Luciano Conti, y el director de la pista de Imola, Roberto Nosetto, de nuevo en las mismas sillas sencillas. Este es el «entre bastidores» de la competición de Fórmula 1, pero al parecer también hay alegría tras el duro esfuerzo.

 

Más tarde, Enzo dio una rueda de prensa improvisada, para regocijo de los medios de comunicación congregados, que pensaban que solo iban a ver la prueba de Villeneuve. Esta duró, sorprendentemente, varias horas. En numerosas ocasiones, Ferrari habló confidencialmente y pidió que se apagasen las grabadoras. Todos los presentes quedaron pasmados. El Gran Premio de Italia en el Autódromo Dino Ferrari de Imola, se disputó el 14 de septiembre. Después de probar el nuevo 126C con turbocompresor, Villeneuve consiguió una clasificación bastante buena con el antiguo T5, pero lamentablemente pinchó durante la carrera y sufrió una fuerte colisión. La curva donde perdió el control aún lleva su nombre. Al día siguiente, Enzo abrazó a Villeneuve en público. Era un gran alivio que su carismático amigo estuviera bien. El coche de competición había quedado destrozado, pero Gilles salió ileso, y eso era lo más importante.

 

 

 

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