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Setenta Ferraris se exhiben en Pebble Beach

Setenta Ferraris se exhiben en Pebble Beach

Este año el Concours d'Elegance de Pebble Beach rinde un homenaje especial al Cavallino
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Texto: Jason Barlow

Pocos aniversarios se han celebrado con más emoción que los 70º años de Ferrari. La marca es una leyenda en todo el mundo, pero incluso los más fervientes apasionados tienen que admitir que los EE.UU. desempeñaron un papel único en suscitar el interés por la emergente fábrica de coches de Enzo Ferrari.

 

Así que no es ninguna sorpresa que la edición 2017 del Pebble Beach Concours d'Elegance —posiblemente el evento automovilístico más prestigioso de América— haya reservado un tratamiento especial al Cavallino Rampante.

El Ferrari 166MM Barchetta fue uno de los Ferrari celebrado en el Concours d’Elegance de Pebble Beach
El Ferrari 166MM Barchetta fue uno de los Ferrari celebrado en el Concours d’Elegance de Pebble Beach

Ferrari, de una manera u otra, suele ser uno de los protagonistas de Pebble Beach y en 2014 el 375MM de Jon Shirley, que perteneció a Roberto Rossellini, se adjudicó el título de best-in-show. Pero incluso para estos increíbles estándares, el evento de este año fue muy significativo.

 

Setenta Ferraris se dieron cita en el célebre campo, dividido en cuatro categorías: Grand Touring, Competition, Major Race Winners y One-Off Specials.

 

El encanto de los Ferraris no se limita exclusivamente a su belleza, ya que también suelen tener una historia interesante y, este año, había unos ejemplares formidables compitiendo en Pebble Beach. ¿Puede haber algo más emocionante que contemplar el último Ferrari que ganó en Le Mans?

 

Corría el año 1965, cuando Jochen Rindt y Masten Gregory triunfaron en un 250 LM, un coche que llevaba el escudo NART y el sello del infatigable Luigi Chinetti. ¡Cuántas historias entrelazadas en un coche!

 

Había otros coches ganadores de Le Mans, incluyendo el TR59/60, que se alzó con la victoria en 1960 con Olivier Gendebien y Paul Frère al volante, y quizás el más importante de todos para Ferrari al inicio de su carrera, el 166 MM Touring Barchetta, que ganó la carrera de Le Mans de 1949 (pilotado por el magnífico Chinetti).

Un Ferrari 250 Monza Scaglietti Ponton Spyder, que fue apodado "boca ruidosa" en los EE.UU. donde hizo su debut en carreras
Un Ferrari 250 Monza Scaglietti Ponton Spyder, que fue apodado "boca ruidosa" en los EE.UU. donde hizo su debut en carreras

Este chasis también ganó la Mille Miglia. de ese año. Los ejemplares únicos y fuera de serie no son solo una rama de la familia Ferrari, ya que constituyen todo un bosque por méritos propios.

 

En Estados Unidos, los diseñadores como Harley Earl y Bill Mitchell estaban redefiniendo la estética del automóvil en consonancia con la era de los reactores y el diseño Ferrari 250 GT Boano nos hace pensar que esta influencia pudo haber viajado desde Detroit a través del Atlántico.

Cinco 250 GT fueron carrozados por Zagato, uno de los carroceros más inspiradores, y los visitantes de Pebble Beach se deleitaron la vista con este magnífico coche.

 

También hubo ejemplares raros y curiosos. Curosidad puede que no sea precisamente la palabra correcta para un Ferrari 412 P, pero su color amarillo hace que sea algo verdaderamente inusual.

 

De hecho, este particular chasis, no.0850, empleado originalmente por el famoso equipo Ecurie Francorchamps (de ahí el color), lo compró más tarde Dino Martin, hijo del legendario Dean Martin del Rat Pack.

Un Ferrari Daytona participa en el desfile de modelos clásicos y contemporáneos
Un Ferrari Daytona participa en el desfile de modelos clásicos y contemporáneos

Dino Martin, que hizo profundos cambios en el coche para usarlo en carretera, se dejaba ver con frecuencia conduciéndolo por el Sunset Boulevard.

 

Y ahí estaba, casi 40 años después, 400 millas más al norte de la costa de California. Una anécdota perfecta para Pebble.

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