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Las nuevas promesas de la Ferrari Driver Academy

Las nuevas promesas de la Ferrari Driver Academy

Nos colamos entre bastidores en la escuela de élite para pilotos de competición en Maranello
Texto

Gordon Sorlini

No cabe duda de que Charles Leclerc es un virtuoso de la competición automovilística. Con solo 21 años, cumplidos el pasado 16 de octubre, ya ha ganado los campeonatos de GP3 y de Fórmula 2 —en 2016 y 2017, respectivamente— y se unirá al equipo de la Scuderia Ferrari para la nueva temporada.

 

La Ferrari Driver Academy (FDA) de Maranello ha puesto especial cuidado en impulsar ese talento. No en vano, es la escuela de élite encargada de preparar a los jóvenes con un futuro prometedor para que se conviertan en las futuras estrellas de Fórmula 1. Los participantes, algunos de ellos apenas adolescentes, son seleccionados por sus resultados en los campeonatos de kart y de competición automovilística juveniles de todo el mundo. La Academy, con sede en el circuito de Fiorano, está dirigida con una precisión casi militar, ya que las expectativas son muy altas. Además de Leclerc, entre los graduados se encuentran el piloto de Sauber Antonio Giovinazzi y el piloto mexicano de Fórmula 1 Sergio Pérez (Force India).

El día en que la revista de Ferrari, TOFM, se presentó en la academia, estaban allí Marcus Armstrong (Nueva Zelanda), Enzo Fittipaldi (Brasil, nieto de Emerson), Callum Ilot (Reino Unido), Robert Shwartzman (Rusia) y Guanyu Zhou (China). Cuando se le preguntó por sus objetivos, Marcus Armstrong, de 18 años, ganador del campeonato italiano de Fórmula 4 de 2017 y segundo en la competición equivalente alemana, declaró: «Obviamente, lo que quiero es ser piloto de Ferrari de Fórmula 1». Luego añadió: «En doce o trece años me gustaría convertirme en piloto profesional, como Alonso, Hamilton y Räikkönen».

 

Cuando dice «profesional», Armstrong, que compite con el equipo Prema, se refiere a que no solo quiere ser un piloto excepcional, sino también saber dirigirse adecuadamente al público, por ejemplo. Enzo Fittipaldi, de 17, que logró clasificarse justo por detrás de Armstrong en Fórmula 4 la temporada pasada, también con el equipo Prema, lo expresaba de otra manera: «Todo piloto de las Junior Series aspira a ser un piloto de Fórmula 1, pero yo aspiro a superarme en todo lo que hago. Siempre trato de dar lo mejor de mí mismo, siempre. Quiero llegar a ser la «mejor versión de mí mismo» a la vez que disfruto cada paso en el camino».

 

Los «cadetes» de la Academy no tienen mucho tiempo libre: cada uno sigue un curso de formación extremadamente personalizado y planificado con meses de antelación. Entre los entrenamientos de conducción se encuentra practicar con un simulador gigante apodado «the spider», además de entrenar en el gimnasio y atender a las clases teóricas con los ingenieros de la Academy. Sin embargo, se le da también una gran importancia a lo que la FDA llama la «preparación psicológica». 

Robert Shwartzman hace una parada en boxes durante las pruebas en la pista de Fiorano

El director de la Academy, Massimo Rivola, explicó que alrededor del 90 % del rendimiento de un piloto depende del factor mental, de controlar el estrés, que es la razón por la que un equipo de psicólogos realiza un seguimiento de los alumnos. «Lo más difícil de este año fue aprender a cambiar los esquemas mentales», explicó Robert Shwartzman, un piloto de 19 años natural de San Petersburgo. Terminó tercero en la Eurocopa de Fórmula Renault 2.0 de 2017, y este año ganó la Toyota Racing Series. «Aprendí a no pensar en las cosas que pueden salir "mal", sino a concentrarme solo en aquellas que ayudan a mejorar el desempeño, y esto me ayudó a estar más tranquilo en las competiciones, desde el principio», afirmó.

 

El que ahora compite en la Fórmula 3 de la FIA, con el equipo Prema, añadía: «He aprendido que tengo que escucharme más a mí mismo, a lo que siento». De hecho, ayudar a los alumnos a conocerse a sí mismos es uno de los objetivos principales de la FDA. «Actualmente —dice el director de la FDA, Rivola—, disponemos de muchas herramientas, como el biofeedback, que nos permite entender qué necesitamos para trabajar con cada uno de ellos». Estas sesiones de biofeedback consisten en sentar a los estudiantes frente a tres pantallas de un simulador de conducción, una parte crucial del día a día del entrenamiento de los pilotos.

 

El biofeedback permite que los entrenadores supervisen varios factores de las condiciones casi reales del circuito, con registros del ritmo cardíaco, el pulso, la tensión muscular y el agarre al volante. Detectan, también, las situaciones que causan mayor estrés. Esto ayuda a los entrenadores a determinar cuál es la mejor manera de ayudar a sus alumnos a aprender a lidiar con estos tipos específicos de estrés, permitiéndoles mejorar su rendimiento.

Callum Ilot haciendo su entrenamiento diario en el gimnasio de la Academia de Conductores.

Otro componente clave de la experiencia de la FDA es vivir en Maranello. Esto les ayuda a crecer más rápido. Estar separados de sus familias les hace entender que convertirse en un piloto de competición significa elegir una vida que no está libre de sacrificios. Puede ser duro, lo que supone otra razón para el gran hincapié que se hace en la preparación psicológica. También ayuda a formar la mentalidad de Ferrarista. «Desde el punto de vista del estilo de vida, se aprende a vivir y respirar en un ambiente de competición», explica el británico de 19 años Callum Ilott.

 

«La gente con la que vives es también la gente contra la que compites. Y a la vez está todo lo demás que implica ser un piloto de competición y estar en un equipo de Fórmula 1: trabajar con ingenieros, aprender a entender los coches, el entrenamiento y tener una buena salud mental. Una vez le has cogido el ritmo, todo va bien». Y, efectivamente, Ilott ha cogido el «ritmo» muy bien: en 2017, terminó cuarto en el Campeonato Europeo de Fórmula 3 de la FIA; en 2018 debutó en el GP3 con el equipo de ART Grand Prix. Lo estudiantes no pasan mucho tiempo juntos. Aunque sí coinciden, por ejemplo, en las clases o en el gimnasio, la preparación mental se realiza en sesiones individuales. Sin embargo, no todo es trabajar. 

Enzo Fittipaldi tomando una sesión de preparación psicológica

Guanyu Zhou, el piloto de 19 años oriundo de Shanghái, del equipo Prema, consiguió cinco podios en el Campeonato Europeo de Fórmula 3 en 2017 y cumplir el sueño de ser el primer piloto chino de Fórmula 1.  Le ha contado a TOFM la anécdota de aquella vez que estaba jugando al fútbol en el gimnasio con algunos de sus compañeros de la Academy y aparecieron Fernando Alonso y Felipe Massa para unirse a ellos. «Fue divertido —dijo Zhou—. Cuando eres un piloto joven, ellos son tus ídolos».

 

La Academy también organiza «acampadas» en refugios de montaña o balnearios para que los alumnos puedan relajarse juntos. Pero siempre se trata de algo más: lo que están haciendo los «cadetes» en realidad es desarrollar otras habilidades. Esto no solo les ayuda a estimular el nuevo aprendizaje, sino que también aporta equilibrio en la competición. Uno de ellos puede ser mejor que el resto al volante, pero quizá no lo sea en la pista de esquí o la piscina. Ver que no se es invencible en todo frena los casos de ego desmedido. La FDA es una institución exigente, pero si puede preparar a profesionales como Leclerc, los alumnos son conscientes de que el trabajo duro bien merece la pena.

 

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