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Mick Schumacher pone a prueba el F8 tributo

Mick Schumacher pone a prueba el F8 tributo

Tras lograr su primera victoria en Fórmula 2, en Hungría, Mick Schumacher, el hijo del mítico «Schumi», disfrutó de un día muy especial en la pista de Fiorano.
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Christian Menath

Ferrari y Schumacher son dos nombres indisolublemente unidos desde que el legendario piloto alemán se alzase con cinco Campeonatos del Mundo y 72 victorias en Grandes Premios para Ferrari. Ahora el hijo de Schumi, Mick, acaba de entrar en la Ferrari Driver Academy. «Me siento atraído por este lugar», afirma. «Aquí es donde crecí y, salvo por una temporada, siempre he competido para equipos italianos. Y en ningún otro sitio ha sido como con Ferrari».

El estreno en la pista de pruebas de Fiorano del nuevo F8 Tributo se convertía en un momento emotivo para el actual campeón europeo de Fórmula 3. Acomodado en la pequeña tribuna Mick comentaba: «Esta ha sido una nueva experiencia para mí: conducir un Ferrari en este circuito. Tenía unas ganas inmensas de hacerlo. ¿Ves este sitio donde estamos sentados ahora mismo? Solía pasar mucho tiempo de niño aquí, observando a mi padre conducir».

 

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Mick Schumacher, recién ingresado en la Academia de conductores de Ferrari, feliz de regresar a Fiorano Foto: Leda Paleari

Sin lugar a duda, Fiorano atesora muchos recuerdos para Schumacher. «Cada vez que veo fotos de aquella época, me pongo a recordar. La mayor parte de ellas se tomaron durante pruebas de conducción que tuvieron lugar en invierno, así que todos llevamos chaquetas. Pero seguramente haya estado aquí incluso antes, cuando todavía no andaba y me tenían que llevar en brazos». Cuando Mick todavía era un bebé, Fiorano era como un segundo hogar para su padre. En aquel entonces, todavía no se habían impuesto limitaciones en las pruebas de Fórmula 1.

«Se solían realizar pruebas de conducción de muchos miles de kilómetros al año. Sería genial que nos permitiesen hacer eso ahora», reflexiona Schumacher. En la actualidad las pruebas de conducción han sufrido graves restricciones en la Fórmula 1, y, fuera de las competiciones en fin de semana, en la serie junior tampoco hay muchas oportunidades de acumular una experiencia significativa en pista. Pero eso no significa que Schumacher no hay podido acumular algo de experiencia de este tipo en Fiorano.

Cuando era niño trataba de imitar a su padre: «Debía tener yo unos diez años cuando empecé a conducir una moto de cross de 50cc en esta pista», recuerda. Aunque su rendimiento aún estaba lejos de impresionar: «La conducía constantemente al límite de revoluciones, por lo que siempre solía ahogarla». El motor V8 del F8 Tributo es una evolución del motor del Ferrari 488, ganador del Premio «International Engine of the Year» durante cuatro años consecutivos.

«Puedo salir de cualquier curva acelerando en tercera, cuando normalmente tendría que reducirse a segunda», explica Schumacher. Los turbocompresores y las normativas sobre emisiones suponen todo un reto para los ingenieros de sonido. Aun así, Maranello ha diseñado un canal para llevar el preciado sonido del V8 directamente a la cabina. «El sonido de Ferrari siempre ha sido dinamita», dice Schumacher entusiasmado.

Disfruta elogiando el chasis, que se ha reducido en nada menos que en 40kg respecto al 488. «Me asombra de verdad la alta velocidad a la que puedes salir de las curvas con este vehículo, sin que ofrezca mucha resistencia», señala. El F8 tributo genera confianza en su conductor. «Este coche te hace sentir que tienes el control en todo momento, algo que resulta muy reconfortante», añade. «Cuando fuerzas la dirección en curva, abriéndote aunque sea solo un poco más de lo debido, el coche lo compensa».

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Mick descubre que el F8 Tributo deja al conductor constantemente en control Foto: Leda Paleari

A pesar de su familiaridad con la leyenda de Ferrari, que prácticamente se remonta a sus raíces, Schumacher insiste en que para él la magia sigue intacta. «Incluso hoy en día, todavía sueño con Ferrari», admite. El primer vehículo de sus sueños fue el 458 Italia, modelo en el que se inspira el actual chasis del F8 Tributo y que está estrechamente vinculado a su padre.

«Realmente se involucró desde un punto de vista práctico, trabajó en su desarrollo codo con codo con los ingenieros». Los catorce años que su padre pasó con el Cavallino Rampante han dejado un legado que perdura. «Puedo sentir la esencia de mi padre en cualquier Ferrari», asegura Mick Schumacher. «Y esto me llena de orgullo».

 

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