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El 812 Superfast (y Superdivertido) en el desierto

Los pilotos Ferrari del WEC Toni Vilander y Miguel Molina se dan una vuelta por el desierto de Texas con los V12 de carretera más potentes de Maranello
Texto

Richard James

El fotógrafo da instrucciones a los dos Ferrari 812 Superfast para que intercambien posiciones mientras atraviesan el desierto. Los vehículos se adelantan por turnos, dando espectáculo ante las cámaras. En este rincón del desierto de West Texas, que parece sacado directamente de una película del oeste de Hollywood, los dos coches —uno Giallo Modena y el otro Rosso Corsa, con más de 780 caballos de potencia cada uno— dominan el paisaje.

 

Por suerte, Toni Vilander y Miguel Molina, saben cómo controlar toda esa potencia. Estos dos pilotos compiten con los mejores Ferrari de las Competiciones GT —el 488 GTE y el 488 GT3— y están acostumbrados a conducir a altas velocidades a pocos centímetros de distancia de otros coches y a poner a prueba los límites en los circuitos de todo el mundo.

<em>Para Molina, el 812 es "un excelente compromiso entre un coche de carretera y uno de carreras." Foto: Aldo Soligno</em>
Para Molina, el 812 es "un excelente compromiso entre un coche de carretera y uno de carreras." Foto: Aldo Soligno

Vilander y Molina ganaron juntos el campeonato Pirelli SprintX World Challenge 2018. Individualmente, Vilander ganó el título absoluto del campeonato PWC GT para R. Ferri Motorsport, mientras que Molina consiguió un par de victorias en la European Le Mans Series de 2018. En la categoría GTE Pro, el palmarés de los últimos años de Vilander también cuenta con un par de victorias en la 24 horas de Le Mans.

 

Pero hoy no tienen ninguna presión por dar el máximo. Su misión consiste en seguir las instrucciones del fotógrafo mientras disfrutan conduciendo el V12 de carretera más potente que jamás ha construido Ferrari. Aunque, ¿a estos pilotos que están tan acostumbrados al cockpit de un Ferrari de carreras de altas prestaciones, concebido para lograr los mejores tiempos por vuelta, qué diversión puede ofrecerles un coche de carretera? “La potencia,” dice Vilander. “Ojalá tuviera tanta potencia en el coche de carreras. Es una bestia cuando vas a toda velocidad. Es pura potencia. Te empuja contra el asiento. 

<em>Vilander y Molina se divierten poniendo al límite el 812 entre los cactus y las yucas. Foto: Aldo Soligno</em>
Vilander y Molina se divierten poniendo al límite el 812 entre los cactus y las yucas. Foto: Aldo Soligno

En los coches de carreras tenemos que seguir ciertas reglas. Tenemos que adaptar la potencia del coche, el par del motor y el turbo a todas esas reglas.” Pero en los coches de carretera, aparte de las normas de seguridad y de emisiones, no hay reglas. Por eso, Ferrari ha podido rediseñar su V12 para entregar una potencia de 780 CV y montarlo en un GT de dos asientos que sigue siendo manejable en carretera. “Ferrari ha logrado un excelente compromiso entre un coche de carretera y un coche de carreras, un coche que se puede conducir en carreteras normales o en circuitos", explica Molina.

 

“Dispone de varios mapas del motor, de varios instrumentos con los que divertirte en el coche y diferentes modos de control de la tracción. Creo que este es uno de los puntos de fuerza de un Ferrari —un coche fantástico en carretera con unas prestaciones increíbles en el circuito. “La potencia realmente se puede gestionar, puedes modularla bastante bien con el acelerador", continúa el español. “El hecho de poder controlarla tan bien es una ventaja para quienes no están acostumbrados a toda esta potencia. Es fácil de gestionar, por eso es muy divertido.”

<em>"Es una bestia cuando pisas el acelerador a fondo.... te empuja contra el asiento", dice Vilander sobre la potencia del coche. Foto: Aldo Soligno</em>
"Es una bestia cuando pisas el acelerador a fondo.... te empuja contra el asiento", dice Vilander sobre la potencia del coche. Foto: Aldo Soligno

Vilander comenta que las carreteras finlandesas serían un buen lugar para probar el 812 Superfast, especialmente en invierno, Dice que le gustaría probarlo incluso en un lago helado. Sin embargo, este ambiente desértico —la carretera estrecha en el desierto montañoso de Chihuahua en las afueras de El Paso donde están pilotando los coches hoy— refleja bastante bien el carácter del bólido que ha estado conduciendo en las últimas horas: tranquilo, sosegado, pero también esquivo y con un grado de ferocidad oculto que se puede sacar a relucir cuando quieras. “Me gusta el hecho de que se conduce bien por carreteras normales. Aunque lo que ocurra luego...", dice, con una sonrisa irónica en la cara mientras piensa en todas las posibilidades. “...Es genial. Es un Ferrari.”

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