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Viajar entre los lagos en un GTC4Lusso Luxury

Viajar entre los lagos en un GTC4Lusso Luxury

El autor británico Will Self nos lleva de excursión por Escocia
Texto

Will Self

Siempre he pensado que hay una razón por la que nunca ha habido un gran road movie británico. En su mayor parte, la isla a la que llamo hogar está demasiado llena de cosas, gente y hasta de señalización vial y mobiliario urbano. Pero también hay un tipo de amor curiosamente estático que los británicos sienten por conducir en plena carretera.

Los británicos son los mejores compradores de Europa per cápita cuando se trata de gastar en material de transporte. Sin embargo, la mayor parte del tiempo nos sentamos cómodamente en nuestros elegantes cobertizos móviles, o en medio de los atascos, mientras vamos de casa al trabajo y del trabajo a casa o vagabundeamos por las carreteras rurales en una interminable trayectoria de `Londres a Brighton', bajo el fantasma de un hombre con una bandera roja que ondea obediente frente a las deslumbrantes parrillas de nuestros radiadores.

 

Sin embargo, lo que anhelamos de verdad es la inmovilidad total: el cobertizo estacionado en el apartadero o al borde de la ruta (sus ocupantes que se mecen en tumbonas plegables de rayas y comen bocadillos de queso mientras miran un panorama tan límpido como ellos mismos).

Hay pocas maneras mejores de disfrutar de la carretera y del paisaje de las Tierras Altas que yendo al volante de un GTC4Lusso <em>Photo: Amy Shore</em>
Hay pocas maneras mejores de disfrutar de la carretera y del paisaje de las Tierras Altas que yendo al volante de un GTC4Lusso Photo: Amy Shore

Lo cual es una lástima, porque solo hay que ir hacia el norte, con el tipo perfecto de deportivo de altas prestaciones (y, estimado lector, en este caso me permito sugerir el Ferrari GTC4Lusso) para experimentar la marcha por algunos de los paisajes más bellos que se pueden encontrar en cualquier lugar de la divina banda sonora grande y verde de este mundo.

 

Con su impresionante panorama cinematográfico, las carreteras de la costa norte de Escocia (con las Islas Orcadas y algunas Avalon, que surgen de las aguas bravas de Pentland Firth) son el lugar ideal para que uno empiece su propia película Road Movie británica. En este primer día de rodaje, el sol brilla sobre los acantilados de arenisca roja de Hoy, la isla más meridional de las Orcadas, y una fina nieve que cubre las cimas de sus cónicas colinas. 

Castillos remotos y casas de campo salpican la campiña escocesa, algunos de los cuales ofrecen a los viajeros un lugar para descansar después de un largo viaje por carretera. <em>Photo: Amy Shore</em>
Castillos remotos y casas de campo salpican la campiña escocesa, algunos de los cuales ofrecen a los viajeros un lugar para descansar después de un largo viaje por carretera. Photo: Amy Shore

Después de deleitarte con la magnífica vista, te diriges hacia el interior gris y nublado de Caithness; un reino de montañas sombrías pero dramáticamente desoladas en las que, si de repente cayera de la capa de nubes el dragón de JRR Tolkien, Smaug, no quedaría en absoluto fuera de lugar. Y te estremeces al quitarte la chaqueta, ponerte los guantes de conducir y sumergirte luego en el cálido y dulce abrazo de piel del asiento del conductor.

 

Mientras te diriges hacia el sur, pronto tendrás que tomar una decisión: girar a la derecha y encontrar ante ti sesenta millas de carretera de una sola vía, que utilizan cien ciervos por cada vehículo que circula, antes de llegar al Garvault Country House Hotel, cerca de Kinbrace, el establecimiento de este tipo más aislado de la Gran Bretaña continental. O bien, girar a la izquierda y tomar la A9, que atraviesa las tierras pantanosas de Caithness antes de llegar a la costa del Mar del Norte en Latheron. Aquí, girarás a la derecha y experimentarás una magnífica vista panorámica, ya que la carretera, al estar sujeta a frenados nerviosos y a los acantilados del litoral, te obliga pasear por una montaña rusa antediluviana. 

Escocia es la cuna del Parque Nacional de Cairngorms, el más grande del Reino Unido, donde los ponis y otros animales deambulan libremente por las colinas <em>Photo: Amy Shore</em>
Escocia es la cuna del Parque Nacional de Cairngorms, el más grande del Reino Unido, donde los ponis y otros animales deambulan libremente por las colinas Photo: Amy Shore

Prosiguiendo hacia el sur, en dirección a Inverness, se siente toda la belleza salvaje y desbordante de esta costa: sus litorales profundos y boscosos y sus desoladas y salobres playas. El escritor Paul Theroux describió una vez a Gran Bretaña como una bruja subida en una chuleta de cerdo. Y a medida que el camino sube, baja y bordea los abismos de Cromarty y Dornoch, tú también te sientes como un mago, cuya acometida impulsa asimismo el viaje a través del espacio-tiempo de esas antiguas tierras.

 

A decir verdad, las cosas no se ponen mucho más cinematográficas. Al repostar, después de pasar Inverness, miras hacia el sur, hacia donde se extiende la cordillera de Cairngorm, y empiezas a plantearte los cientos de kilómetros que quedan por delante. ¿Por qué parar en el sur de Escocia? ¿Por qué no seguir hasta Northumberland y tomar en ese gran desvío la A68 que zigzaguea hacia el sur? Después de todo, tu espíritu de mago está bien dispuesto y tu escoba de color gris acero ya está lanzada en plena carretera.

 

 

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