LOADING ...
Automóviles
07/02/2018

Jon Hunt, conductor consumado de Ferraris

Este emprendedor del sector inmobiliario exprime sus coches al máximo, y en Maranello lo saben bien

Los auténticos «Ferraristas» prefieren no esconder sus preciados coches en un garaje: los conducen siempre que pueden. El emprendedor del sector inmobiliario británico Jon Hunt, uno de los mayores coleccionistas del mundo de vehículos del Cavallino Rampante, usa de forma regular sus Ferraris antiguos y modernos en viajes de larga distancia, a menudo a Maranello, donde recoge la última incorporación a su colección.

 

Hunt, que se calcula que ganó unos 400 millones de euros al vender Foxton's, su agencia inmobiliaria, en 2007, no es un propietario de coches como los demás. Su primer Ferrari no fue el típico V8 con motor central, sino un 456 GT V12 con motor delantero. «Para entonces ya tenía cuatro hijos y así, al menos, me cabían dos de ellos en la parte de atrás», bromea.

Hunt le da al 288 Evo una rápida limpieza Foto: Dean Smith 

Hunt cambió aquel coche por un 275 GTB/4. «Lo compré por piezas», recuerda, y explica que encontró el bastidor en Escocia y el motor «en otra parte». En total tardó tres años en montarlo. «Luego empecé a comprar coches de vez en cuando. Y la mayoría resultaban ser Ferraris», añade. Hunt acabó llamando a su colección «los coches Rembrandt». En su apogeo, la colección contaba, entre otros, con un rarísimo Ferrari 410, un 250 GT Tour de France de 14 lamas, un 250 GT SWB Competizione y un 250 GTO.

 

Guarda buenos recuerdos de sus primeros coches, sobre todo del GTO, que estaba sin restaurar: «Debía de llevar encima siete tipos diferentes de pintura roja. Aún tenía las alfombrillas de pana. Mecánicamente estaba estupendo, pero ni de lejos habría ganado un concurso de elegancia. Y era genial», dice. Le encantaba lo fácil que era de conducir: «El GTO es un coche muy fácil de conducir», dice entusiasmado. «Normal que funcionara tan bien en competición. Es tremendamente fácil de manejar».

En el camino a Alassio, a través de túneles Foto: Dean Smith 

Hunt dice que la familia se dio cuenta de que no podían usar los «coches Rembrandt» como ellos querían (es decir, como coches de carretera) así que, hace aproximadamente ocho años, optó por vender la colección. Pero la cosa no acabó ahí. Poco después, Hunt y sus hijos (uno de los cuales es un experto piloto de rallies) empezaron una nueva colección, esta vez de vehículos que pudieran conducirse mucho más a menudo. «Queríamos únicamente coches de carretera, no de carreras, porque queríamos poder circular con ellos por carretera. Por supuesto, no todos los coches de la colección son Ferraris, pero la gran mayoría sí. Así son las cosas», dice Hunt.

 

Hunt, que en su época escolar coleccionaba sellos, dice que ni siquiera sabe exactamente cuántos coches tiene en su colección. Calcula que tiene unos 30 en total, y dice que seguramente dará la colección por terminada cuando llegue a 40. Pero la colección todavía tiene algunos «huecos». «No tengo el F50 GT. Si encontrara uno, seguramente pagaría un buen dinero por él, porque es el que me falta», confiesa.

La colección de superdeportivos Cavallino de Jon Hunt Foto: Dean Smith 

Para Hunt, no tiene sentido tener un Ferrari si no es para conducirlo. Y vaya si él conduce los suyos: su F40 lleva unos 100 000 kilómetros, y su Enzo unos impresionantes 60 000.Sus viajes ya son míticos entre los fans de Ferrari. Una vez hizo un viaje de 2500 kilómetros con el Enzo, parando solo a repostar gasolina. «No tiene ra dio, pero ¿quién querría escuchar otra cosa?».

 

Otro ejemplo: cuando Hunt recogió su LaFerrari y luego su LaFerrari Aperta directamente de la fábrica, sus hijos, sus amigos y él fueron todos en coche a Maranello. Cuando llegó el grupo, a las 11 de la noche, uno de los directores les estaba esperando y se los llevó a cenar. «Eso no lo hace ningún otro fabricante de coches», dice. «Me encanta la pasión de la gente de Ferrari. Eso es lo que me mueve».